“Venga a nosotros tu Reino” (1/2)

Pastor Richard Coloma – Iglesia Bautista Central de Concepción

Ustedes deben orar así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros ofensores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno”.

Mateo 6:9-13 Nueva Versión Internacional

“Venga a nosotros tu reino (gobierno)” lo podemos reemplazar por: “venga a nosotros tu iglesia”, porque lo que más conocemos del reino o gobierno de Dios es la iglesia. Pero la iglesia, ¿es el reino (gobierno) de Dios? La iglesia es: 

  • El cuerpo de Cristo (Ef. 1:23)
  • La esposa de Cristo (Ef. 5:25-27)
  • El templo de Dios (2 Corintios 6:16);

En definitiva, la iglesia es ¡nosotros!; y es el reino de Dios, sí, pero no todo el reino de Dios, ni tampoco es siempre el reino de Dios.

La iglesia debe tener las características y funciones del reino (gobierno) de Dios, este es su principal desafío. Y, ¿qué es, qué hace y cómo es el reino de Dios?

I. El reino de Dios es la voluntad de Dios.

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

El reino de Dios ¡es la voluntad de Dios!, y la iglesia, ¿lo es? En la iglesia de Corinto existían divisiones, unos decían: “«Yo sigo a Pablo»; otros …: «Yo, a Apolos»; otros: «Yo, a Cefas»; y otros: «Yo, a Cristo», 1 Co. 1:12. Contrario a esto el apóstol Pablo pregona con fuerza a las iglesias de Galacia (y a nosotros):

“Ya no hay judío ni no judío, esclavo ni libre, hombre ni mujer (mayor ni joven, par mío) sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.”

Gálatas 3:28 Nueva Versión Internacional
  • En la iglesia de Jerusalén, Ananías y Safira tramaron algo “oculta y arfificiosamente” (Hechos 5:1-11)
  • La iglesia de Éfeso perdió “el primer amor” (Ap. 2:4)
  • En la iglesia de la tercera carta de Juan, a uno de sus líderes, Diótrefes, le gustaba “tener el primer lugar” (3 Juan 9)
  • En otra iglesia, Alejandro el Calderero (el herrero), le causó al apóstol Pablo “muchos males”, etc.

¿Qué voluntad hace la iglesia? ¿Qué voluntad hago yo, como miembro de la iglesia? Jesús le dijo al Padre:

“Padre, yo quiero esto: “si es posible, no me hagas beber este trago amargo”, sin embargo, me someto a lo que tú quieres: “Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»

Mateo 26:39

¡El reino de Dios es la voluntad de Dios!; no es lo que se quiere ¡de manera egoísta, obstinada y exigente! ¡La iglesia es de Dios, con nosotros, o sin nosotros! El es el Constructor de la casa (mensaje anterior), Heb. 3:3-4. El es el Dueño de la viña (Mt. 20).

Si el reino de Dios es la voluntad de Dios como se hace en el cielo, entonces debemos pedir: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”

II. ¡El reino de Dios es adorar a Dios!

“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre.

El ángel del libro de Apocalipsis se lo dijo muy claro al apóstol Juan:

“… yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios”.

Apocalipsis 19:10 Reina-Valera 1960

¿Adoramos a Dios? En nuestros cultos, en nuestras conversaciones, en nuestras comidas, en nuestra vida diaria, ¿adoramos a Dios?

El culto al Señor (la liturgia) es clave en el reino de Dios. En apocalipsis 4:8-11, tenemos “de muestra un botón”:

“Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

Apocalipsis 4:8-11 Reina-Valera 1960

Si en el cielo se adora al Señor así, entonces nosotros, los creyentes que lo adoramos en la iglesia, debemos “ponernos a tono” y adorarlo como Jesús dice:

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”

Juan 4:23-24 Reina-Valera 1960

¿Cómo debemos adorar a Dios?

1. Con rendición total

“Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder.”

Apocalipsis 4:9-11 Reina-Valera 1960

2. Con santidad

“Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.”

Apocalipsis 14:4-5 Reina-Valera 1960

3. Con silencio

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora”

Apocalipsis 8:1 Reina-Valera 1960

4. Con sonido

“Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.”

Apocalipsis 14:2 Reina-Valera 1960

5. Con oración

“todos tenían … copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;”

Apocalipsis 5:8

6. Con voces

“Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos.”

Apocalipsis 14:3 Reina-Valera 1960

7. Con instrumentos

“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos;”

Apocalipsis 5:8 Reina-Valera 1960

Si en el cielo se adora al Señor así, entonces nosotros, los creyentes que adoramos en la iglesia, perfectamente podemos pedirle a El también: “¡Hágase tu culto en la iglesia, como se hace en el cielo!

III. ¡El reino de Dios es servir (no ser servido)!

“Danos hoy nuestro pan cotidiano.”

El reino de Dios es “pan de vida”: 

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.”

Juan 6:35 Reina-Valera 1960

Pero el reino de Dios es también comer y saciarse (de manera literal) cuando se tiene poco o nada:

“Todos comieron hasta quedar satisfechos …”

Mateo 14:20 Nueva Versión Internacional

Nosotros, la iglesia, ¿damos de comer y saciamos? Jesús les dijo a sus discípulos: “Denles ustedes mismos de comer” (Mt. 14:16). Y también, en su segunda venida, dirá “a los que estén a su derecha”:

“Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber; fui forastero y me dieron alojamiento; necesité ropa y me vistieron; estuve enfermo y me atendieron; estuve en la cárcel y me visitaron”

Mateo 25:34-36 Nueva Versión Internacional

Pero, ¿saciamos con pan al que “en verdad” no tiene pan? En 1 Timoteo 5:3-10 el apóstol Pablo especifica:

“Honra a las viudas que en verdad lo son. Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios…” (v.9) Sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.”

1 Timoteo 5:3-10

¡El reino de Dios es servir!, es dar y darse, como las iglesias de Macedonia:

“Ahora, hermanos, queremos que se enteren de la gracia que Dios ha dado a las iglesias de Macedonia. En medio de las pruebas más difíciles, su desbordante alegría y su extrema pobreza abundaron en rica generosidad. Soy testigo de que dieron espontáneamente tanto como podían y aún más de lo que podían, rogándonos con insistencia que les concediéramos el privilegio de tomar parte en esta ayuda para los creyentes. Incluso hicieron más de lo que esperábamos, pues se entregaron a sí mismos; primeramente, al Señor y después a nosotros, conforme a la voluntad de Dios.”

2 Corintios 8:1-5 Nueva Versión Internacional

¿Servimos con menos de lo que se nos pide? ¿Servimos solo lo que se nos pide? O, ¿servimos más de lo que se nos pide?

El reino de Dios es la voluntad de Dios, es adorar a Dios, es servir. Esta forma de ser y de hacer ¡abre el reino de Dios a las personas! (Mt. 16:18-19). No lo cerremos nosotros, con una manera carnal (inconversa) de ser y de hacer la iglesia. Que el Señor Jesús no nos tenga que decir:

“¡Ay de ustedes, (miembros de la iglesia), hipócritas! Les cierran a los demás el reino de los cielos; ni entran ustedes ni dejan entrar a los que intentan hacerlo.”

Mateo 23:13 Nueva Versión Internacional

¡Si somos más reino de Dios, somos más y mejor iglesia también! Amén.

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