Lucas 4:18-19 Reina-Valera 1960
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A predicar el año agradable del Señor.
El corazón humano (en otras palabras, el alma humana) peca contra Dios, Jesús dice:
Mateo 15:19 Reina-Valera 1960
19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
Pero este mismo corazón que peca, también se quebranta y se rompe en pedazos, y en esta situación, el Señor también trabaja para hacerlo nuevo. En Lucas 4:18-19, Jesús hace suyas las seis maneras de trabajar de Dios en favor de las personas, ¿cuáles son estas?:
- Dar buenas nuevas a los pobres.
- Sanar a los quebrantados de corazón.
- Pregonar libertad a los cautivos.
- Pregonar vista a los ciegos.
- Poner en libertad a los oprimidos.
- Predicar el año agradable del Señor.
¿Necesitamos estas seis maneras de trabajar de Jesús? ¡Claro que sí, y con urgencia!: ¡Chile las necesita!, ¡Concepción las necesita!, ¡nuestras familias las necesitan!, ¡cada persona las necesita! En realidad, todo trabajo de Jesús es un milagro. Pero nos vamos a centrar en uno de los seis: <<me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón>>.
Alguien, a parte de Jesús, ¿sana a los quebrantados de corazón?: Algunos dirán: La familia, otros, los profesionales de la salud mental, y otros, la música, el deporte, los libros, los viajes, el dinero, incluso la IA. Pero de verdad, las personas, ¿sanan? Tal vez sí, pero en parte, ¿por qué en parte?: porque ninguna de estas “ayudas” remedia por completo la ruina humana; Jesús en cambio sí lo hace, porque El trata con la causa de esta ruina: Satanás y su gran arma: el pecado.
Jesús dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto … me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón”. Los que estamos hoy aquí ¡damos fe de que Dios efectivamente sana el alma humana!
I. Jesús vino y viene a sanar
Jesús vino y viene a este mundo a sanar, ¡qué maravillosa tarea!, si tomamos en cuenta que lo que más hay aquí es: ¡enfermedad! Satanás y el pecado vienen todos los días a enfermarnos, deprimirnos, intoxicarnos, destruirnos y matarnos (Juan 10:10), pero Jesús vino y viene ¡a sanarnos! El dice:
Juan 10:10 Reina-Valera 1960
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
Satanás nos «toca» como tocó a Job (Job 1) con desastres naturales, ataques, asaltos y robos de enemigos, enfermedad, muerte y crítica destructiva aun de los más cercanos (Job 1). El apóstol Pedro señala en Hechos 10:38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Jesús, después de sanar a una mujer encorvada, dijo:
Lucas 13:16 Reina-Valera 1960
16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?
Él vino y viene <<a buscar y a salvar lo que se había perdido>> (Lc. 19:10); Usted: ¿se deja encontrar y salvar por El? ¿Se deja sanar?
II. Jesús vino y viene a sanar a los quebrantados de corazón
- La palabra: “quebrantar” significa: “partir en pedazos”. Jesús sana a los “partidos en pedazos”.
Nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y voluntad (todo esto es el <<corazón>>) se quebrantan (nosotros nos quebrantamos). Esto es: depresión, crisis de angustia, crisis de pánico, dolor del alma, melancolía, soledad; esto es un dolor real, sin embargo, ¡Jesús lo sana!
- Pero Jesús sana a los <<partidos en pedazos>> por alguien o algo (el NT griego dice: “me ha enviado a sanar a los que han sido quebrantados”); ¡y claro que sí!, porque nadie se quebranta solo ni se aflige solo, ¡siempre es otro el que quebranta!: Otro ser humano, puede ser, una enfermedad, un problema, etc. Este mundo está lleno de “escarnecedores”, de los que “cortan la carne de los demás” (Salmos 1:1). El salmista en Salmos 22 (se aplica a Jesús) declara:
6 Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 7 Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8 Se encomendó a Jehová; líbrele él; Sálvele, puesto que en él se complacía. … Me han rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca Como león rapaz y rugiente. … 16 Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Generalmente, nos toca de todo en este mundo. ¿Nos toca ser víctimas?, ¡Jesús nos sana! (En todo caso, ¡hay de los que deciden ser victimarios! Jesús dice:
Mateo 18:6 Reina-Valera 1960
6 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar).
Conclusión
¿Y cómo nos sana Jesús?: Con sus propios dolores y quebrantos:
Isaías 53:3-5 Reina-Valera 1960
3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
(El dolor también sana).
Satanás; y las luchas, desgracias y ofensas de esta vida, quebrantan nuestro corazón. No importa la magnitud del estres, de lo que nos duele, de lo que nos enferma, de lo que nos molesta, de lo que sea que nos “parta en pedazos”, ¡acudamos al médico de médicos! ¡Dejemos que Jesús nos sane, ahora, no mañana! Como dice el salmista en Salmos 27:2, muchos “malignos, … angustiadores y … enemigos”, vienen a mí (y a Usted) “para comer mis carnes”; pero Jesús vino y viene, para sanarnos, ¡y para hacerlos caer y tropezar a ellos! Acudamos a Jesús. Leamos juntos:
Salmos 27:13-14 Reina-Valera 1960
13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. 14 Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.





